Perfil de los doce integrantes del jurado para enjuiciar al Chapo

* El lunes, en el primer día del proceso de selección de jurados en la Corte Federal de Distrito en Brooklyn, no hubo mayores tropiezos; los potenciales integrantes no parecieron exhibir miedo del hombre sentado frente a ellos, silencioso y observador...

NYtimes.com /Se buscan: Doce personas que puedan tomarse cuatro meses de licencia laboral y a quienes no les importe sentarse a juzgar al hombre acusado de ser el delincuente más malvado del siglo XXI. Recompensa: Unos 40 dólares diarios.

La selección de un jurado para juicios en Estados Unidos siempre es complicada, pero lo es todavía más cuando la persona juzgada es Joaquín “el Chapo” Guzmán Loera, quien encabezara el Cártel de Sinaloa y es acusado por el tráfico de toneladas de drogas y de haber orquestado los asesinatos de por lo menos treinta personas.

El Chapo es una figura tan temida que a principios de este año el juez a cargo del caso determinó que todos los integrantes del jurado deberán mantenerse anónimos y contar con escoltas del Servicio de Alguaciles de Estados Unidos siempre que vayan a y desde el tribunal.

Aun así, el lunes, en el primer día del proceso de selección de jurados en la Corte Federal de Distrito en Brooklyn, no hubo mayores tropiezos; los potenciales integrantes no parecieron exhibir miedo del hombre sentado frente a ellos, silencioso y observador, ataviado con un traje de color azul marino y una camisa blanca cuyos botones estaban amarrados hasta el esternón.

Les hicieron preguntas sobre sus posturas respecto a la marihuana, cómo se sienten con relación al trabajo policial y qué tanto español hablan; solamente una de las personas convocadas dijo que le tenía miedo a Guzmán. Otro admitió que el nombre del Chapo para él significa más bien un emparedado con pan bagel que un restaurante cercano a su trabajo apodó en honor al narcotraficante. Otro se dedicó a hablar durante su entrevista sobre su trabajo como imitador de Michael Jackson.

Varios de los posibles miembros del jurado dijeron que reconocen por nombre a Guzmán Loera y que sí habían escuchado que era un capo internacional que se había escapado en dos ocasiones de prisiones mexicanas. De las 46 personas entrevistadas por el juez Brian Cogan, diecisiete fueron descartadas para ser parte en buena medida porque dijeron que no podrían ser imparciales hacia el Chapo o porque creen que estar lejos de su trabajo por la duración del juicio podría ponerlos en aprietos financieros.

La seguridad en el tribunal fue extrema: había alguaciles, oficiales locales de la corte, un perro entrenado para detectar explosivos y un equipo táctico armado de policías de la Ciudad de Nueva York. Tales precauciones fueron la razón que dio una de las personas entrevistadas para decir que se sentía “insegura” sobre participar en decidir el futuro judicial del Chapo.

“Lo que me asusta es que leí que su familia va a ir en contra de los jurados y de sus familias”, dijo la mujer. Agregó que sabe que Guzmán Loera tiene dos hijos prófugos. Respondió que sí a la pregunta de un abogado defensor del Chapo sobre si eso la ponía nerviosa.

Otros posibles integrantes del jurado dijeron que estaban familiarizados con Guzmán Loera por un programa de Netflix inspirado en su vida o que habían leído sobre él en Wikipedia, pero que no estaban enterados de temas sobre él, como la imputación que se presentó en su contra desde hace una década por dirigir un imperio criminal que contrabandeaba cocaína y heroína entre México y Estados Unidos por medio de túneles, automóviles, yates, aviones y hasta submarinos. Los procuradores también acusan a Guzmán Loera de proteger su negocio por medio del asesinato, por sus propias manos u ordenado, de decenas de personas.

El próximo martes 13 de noviembre se realizarán las primeras declaraciones de la defensa y la fiscalía, si es que el jurado termina de formarse. Los procuradores tienen listos sus argumentos para presentar cómo Guzmán Loera habría pasado de cultivar marihuana a ser un capo despiadado que portaba un rifle de asalto chapado en oro y había comprado a varios policías. El jurado también escuchará los relatos sobre sus dos fugas de prisión: una, de acuerdo con los rumores, escondido en un carrito de lavandería de la cárcel de alta seguridad de El Altiplano y la otra por medio de un túnel que sus asociados construyeron hacia la regadera de su celda desde una casa cercana a la prisión.

Pese a la seriedad de las acusaciones en contra del Chapo, la selección del jurado tuvo varios momentos absurdos… como aquel en el que el posible jurado quiso recalcar que conocía el apodo por un sándwich.

Esta anécdota despertó la curiosidad de William Púrpura, uno de los abogados de Guzmán Loera, quien quería saber qué ingredientes tenía el emparedado: un bagel con queso untable, salmón ahumado y alcaparras.

“No sé por qué le dicen ‘El Chapo’”, dijo el posible jurado, “pero es delicioso”.