Las dietas también mejoran la calidad de vida de las personas sin obesidad

* No es cierto que tenga un efecto negativo sobre la libido, la resistencia física o el estado de ánimo ni que aumente la irritabilidad.

ABC.es.- De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia global de obesidad se ha duplicado en poco más de tres décadas. Una enfermedad cuya prevención y tratamiento requiere, básicamente, de la adopción de medidas como la práctica de ejercicio y la restricción de calorías en la dieta. Pero estas medidas saludables, ¿no deben también recomendarse para el resto de la población? Pues si bien no hay ninguna duda en lo que refiere a la actividad física, no está tan claro en el caso de la dieta –o ‘restricción calórica’–.

De hecho, numerosas investigaciones han sugerido que la restricción calórica en personas con un peso normal o, incluso, con sobrepeso, podría tener un efecto negativo sobre la libido, la resistencia física y el estado de ánimo, aumentando notablemente la irritabilidad. Sin embargo, un nuevo estudio dirigido por investigadores del Centro de Investigación Biomédica Pennington en Baton Rouge (EE.UU.) demuestra que esto no es así.

Como destaca Corby K. Martin, director de esta investigación publicada en la revista «JAMA Internal Medicine», «las investigaciones llevadas a cabo con personas con sobrepeso u obesidad habían constatado que la restricción calórica mejoraba la calidad de vida, el sueño y la función sexual de esta población. Ahora, nuestros resultados indican que dos años de restricción calórica no se asocian con un efecto negativo de estos factores en las personas sanas. De hecho, parece que incluso hay una mejoría de la calidad de vida».

Sin mal humor
El objetivo del nuevo estudio fue evaluar si la restricción calórica tiene realmente efectos negativos sobre la calidad de vida de las personas sin obesidad. Y es que como recuerdan los autores, «si bien la restricción calórica puede incrementar la longevidad en muchas especies, todavía hay una preocupación sobre sus efectos potenciales negativos en el caso de los seres humanos».

Así, los autores contaron con la participación de 218 adultos sanos que, en su mayoría (70%) mujeres y con un promedio de edad cercano a los 38 años, presentaban un índice de masa corporal (IMC) entre 20 y 28 kg/m 2 –el diagnóstico de obesidad se establece a partir de un IMC superior a 30 kg/m 2 –. De acuerdo con un criterio totalmente aleatorio, una tercera parte de los participantes fue seleccionada para seguir una dieta con una restricción del 25% de las calorías durante dos años, período durante el cual las dos terceras partes restantes podían hacer lo que quisieran con su alimentación –o como comúnmente se dice, ‘ad libitum’.

Concluidos los dos años del estudio, los participantes en el grupo de restricción calórica habían perdido una media de algo más de 7,5 kilogramos, pérdida que en el grupo control fue inferior a un único kilo. Sin embargo, este no era el objetivo del estudio, razón por la que todos los participantes tuvieron que cumplimentar cuestionarios periódicos en los que se les preguntó por su estado de ánimo, su calidad de sueño y su función sexual.

Los resultados al cabo de dos años mostraron que, comparados frente a aquellos que pudieron comer lo que quisieran, los participantes sometidos a una dieta de restricción calórica tenían mejor estado de ánimo, menos tensión y mejor salud general y sexual. Es más; también presentaban un sueño de mejor calidad, si bien esta mejoría solo se observó cuando habían transcurrido 12 meses de estudio.

¿Cuestión de kilos?
En este contexto, y si bien no era el objetivo del estudio, ¿la mayor pérdida de peso de los participantes sometidos a dieta supuso algún beneficio sobre su calidad de vida? Pues sí, y muy significativa.

Como concluyen los autores, «la mayor pérdida de peso en los participantes con restricción calórica se asoció con un incremento del vigor, una menor irritabilidad, una mejor salud general y una mejor calidad del sueño».